El Reencuentro de un padre y su hijo

Los aeropuertos me producen dos sentimientos completamente distintos. Para mí significan la alegría de un anhelado reencuentro o la tristeza de una inevitable separación. Son el ying y el yang.

Tengo mi historia con los aeropuertos. La primera vez que me monté en un avión fue un diciembre, yo tenía 11 años e iba con mi hermanita a Disney. Mi mamá vivía en Estados Unidos, así que esperábamos un anhelado reencuentro.

Esa primera vez las cosas salieron medio extrañas. Nuestro vuelo era en la mañana y mi tía se empeñó en pararse en el camino a que desayunáramos, como si en el avión no nos iban a dar comida, jejeje. Perdimos el vuelo. Viajaríamos con una amiga de mi mamá, que sí llegó puntual y no perdió el vuelo. Pues, nada… Tuvimos que esperar al último vuelo de la noche y viajamos mi hermana y yo solos. Lo bueno fue que mi mamá nos esperaba en el aeropuerto y nos fundimos en un gran abrazo. Ese viaje a Disney fue memorable.

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A mis 20 años hicimos otro viaje familiar. Mi mamá, mi tía, mi hermana y yo fuimos a New York City en diciembre del 2001, con el 11-S super fresco. Los controles en el aeropuerto fueron bastante fuertes y la anécdota de este viaje fue que al momento de despegar el avión que nos llevaría a la Gran Manzana, el piloto frenó, anunciando un desperfecto y a mí me dio una crisis de nervios, porque bueno, el terrorismo. Después de arreglar el problema (y de un par de calmantes para mí), llegamos con bien a nuestro destino.

Aeropuertos: entre reencuentros y despedidas

Tanyluz y yo también tenemos nuestra cuota de encuentros y despedidas en diversos aeropuertos. En nuestra etapa de novios, ella vivía en California y yo en Caracas. Ella viajaba a verme y yo viajé a verla. Encontrarnos era la felicidad plena, despedirnos era una daga en el corazón. Pero lo logramos.

Tany y yo tenemos una anécdota especial. Ya casados, ella seguía viviendo en USA, yo viajaba cada vez que podía y me quedaba el mayor tiempo posible. En uno de esos viajes, un diciembre que fui a pasar el fin de año con ella, terminé atrapado tres días en el aeropuerto de Houston por una tormenta de nieve histórica. Fue como la película “The Terminal”, en una pequeña escala. Dormía en el piso, cerca de un tomacorriente, deambulaba por ese lugar esperando salir en algún vuelo. Pasé tres días sin bañarme y con la misma ropa. En fin, una experiencia para contarle a los nietos.

El “hasta luego” más doloroso fue cuando me despedí de Matteo y de Tany en el aeropuerto de Panamá. El nudo en la garganta, las lágrimas corriendo por mis mejillas, la tristeza más infinita la sentí ese día.

El reencuentro de un padre con su hijo
Una familia feliz en el aeropuerto

Y hoy es el reencuentro más feliz de mi historia. Hoy volvemos a estar juntos, por pocos días, pero los aprovecharemos al máximo. Nos vamos a recargar de amor, de energía, de risas. Vamos a volver a estar juntos y a seguir mirando hacia adelante con optimismo.

Papá y Matteo se ven después de dos meses.

Los aeropuertos son un ying y un yang. Todos los días hay reencuentros y despedidas, todos los días hay risas y llantos. Todos los días hay miles de historias que contar. Y no hay algo que me guste más que contar historias.

Autor: Andrés Schmucke

Creador de Contenido, Conferencista, TEDx Speaker, Blogger, Podcaster y lo más importante de todo, Papá.

40 pensamientos

  1. Wow! Cuántas historias de reencuentro! Y ese de padre e hijo debe ser muy emocionante! La paternidad a distancia debe ser dura pero esos reencuentros seguro que se hacen más especiales!

  2. Me gusto mucho este post Andy. Los aeropuertos son como tu dices el ying y el yang. No ha de ser facil ser papa en la distancia. Pidamosle a Dios porque mas temprano que tarde el reencuentro entre tu, Tany y el Matteo sea for good. TQM.

  3. El reencuentro de un padre y su hijo me ha encantado! Me ha movido las fibras, estuve una buena etapa de mi vida alejada de mi padre (13 años) y ahora que aunque lejos vivimos saber que puedo hablarle me hace sentir muy feliz. La paternidad a distancia es un gran tema de niños, adolescentes y adultos.

  4. Me encanta que se hayan reencontrado padre e hijo. Ser padre a distancia no es fácil y tampoco es el deber ser. Así que a trabajar duro para volver a vivir juntos todos los días, Andy.

  5. Wow! Nunca había visto el aeropuerto de esta manera. Para mi siempre es la emoción de viajar a un lugar nuevo. A veces ansiosa por pasar a tiempo el TSA, pero siempre mirando a lo nuevo que voy a experimentar. Gracias por darme una nueva perspectiva.

  6. Un reencuentro con los hijos siempre es emocionante y super emotivo. Espero que disfrutéis al máximo estos días juntos y te recarguen de buenos momentos para recordarlos cuando toque separarse.

  7. ¡Que bonito reencuentro! Resulta muy emotivo como lo cuentas. La distancia no es facil. Te regala momentos tiernos como este pero como dices tiene su «ying yang». Pero lo importante es que hayais podido disfrutar estos dias. Un fuerte abrazo. Con ganas de leer mas historias.

  8. Qué duro tiene que ser vivir la paternidad desde la distancia pero soy de esas personas que creen que el amor todo lo puede… y seguro que con un abrazo en el recuento de un padre con su hijo, todo se pasa! mucho animo!!

  9. No sabes que me has emocionado. Se que la paternidad a distancia debe de ser muy dura. Pero esos reencuentros deben ser lo más gratificante, para ti como padre y para él…Un abrazo fuerte para los dos.

  10. Los aeropuertos me causan mucho estrés y ansiedad. La verdad le tengo miedo a las alturas y de verdad que sufro los vuelos. Pero creo que somos afortunados, no cualquiera puede tomar uno para viajar.
    Que lindo que te volviste a encontrar con tu hijo aunque sea unos días. Que disfruten al máximo este reencuentro.

  11. Que bonitas historias, sobretodo las que reencuentro y las que tienen final feliz como ese reencuentro entre padre e hijo que no puede haber sido más emotivo..

  12. Muy cierto lo que dices de los aeropuertos… no lo había visto nunca así, llevas mucha razón. Me alegra muchísimo que hayas tenido ese bonito reencuentro con tu pequeño, seguro que él y la mamá también lo disfrutaron mucho. Abrazos

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