Bautizo de un niño (mi niño) vaya historia

El Bautizo de mi niño, pues, fue toda una experiencia.

Bautizo de un niño
Papá sácame de aquí

Desde siempre, Tanyluz y yo estuvimos de acuerdo en que queríamos bautizar a Matteo y que queríamos hacerlo lo más pronto posible. Nos tomó un tiempo ponernos de acuerdo en el cuándo, pues al ser padres emigrantes, deseábamos contar con la mayor cantidad de familia posible. Por eso nos tomamos tanto tiempo, tratando de cuadrar que estuvieran los abuelos y los nonnos, pero al final no se pudo.

También teníamos que hacerlo lo más pronto posible, porque existe la posibilidad real, cada vez más latente y cercana, que como familia nos tengamos que separar por un tiempo y yo quería estar presente en el bautizo de mi bebé, antes de buscar un mejor futuro para él en otro país.

El bautizo de un niño no es cosa de juego

La mamá y yo nos pusimos manos a la obra y buscamos una fecha, una Iglesia, unos padrinos y listo, a prepararnos para caminar juntos el sendero de Dios.

Tanyluz y yo tuvimos nuestros desacuerdos, cómo no:

-T: Me gusta ese traje de marinerito.

-A: a mí no me gusta ese traje de marinerito, pero me gustan estos zapaticos deportivos.

-T: Él no va a ir con zapaticos deportivos a su bautizo.

-A: Bueno, entonces tú eliges los zapatos y yo el atuendo.

-T: Te tengo una contrapropuesta, a ver qué te parece: yo lo elijo todo y tú no eliges nada, ¿qué te parece?

Y como el hombre siempre es el que tiene la última palabra, pues respondí.

-A: Sí, mi amor.

Bautizo de un niño
Al final la mamá ganó

Después de que nos pusimos de acuerdo (y después de comprar dos veces los mismos zapaticos, porque la primera vez se nos perdieron, inexplicablemente), lo que nos faltaba era prepararnos para el día, para el 15 de septiembre.

Antes de la ceremonia tuvimos que ir a una clase de catequesis prebautismal y la señora que se encargó de hablarnos, terminó metiéndonos un poco de miedo, porque creo que se puso brava cuando la gente le decía que no iban mucho a la misa, jejeje.

Y lo logramos

Pasado eso, llegó el día de la verdad. Nos paramos temprano (algo de lo que no soy fan), nos vestimos, peinamos y nos fuimos a la Iglesia. Todo fue de maravilla, hasta que le tocó el turno de recibir el sacramento a Matteo.

El niñito lloró, pataleó y gritó a más no poder. Todos en la Iglesia se dieron cuenta de que tiene buenos pulmones. No quería nada que ver con el agua, con el aceite, con el cura ni con nadie. Tanyluz, los padrinos y yo, nos mirábamos sin saber qué hacer. Al final, se relejó y lo disfrutó, cuando se acabó la ceremonia, jejeje.

Para nosotros fue un momento hermoso e inolvidable. Para Matteo, no sé qué tanto, jajaja. Lo importante es que logramos compartir eso en familia y lo disfrutaos. Vendrán otros momentos especiales que compartiremos juntos y con la familia que tenemos alrededor del mundo. Tengo fe en que así va a ser. El bautizo de un niño es toda una experiencia.

No puedo dejar de mencionar que Matteo es afortunado, porque tiene una madrina y un padrino magníficos en Panamá, y otro padrino y madrina en New York y España. Este bebecito está rodeado de amor.

Ya se acabo, vamos a la fiesta papá
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Author: Andrés Schmucke

Creador de Contenido, Conferencista, TEDx Speaker, Blogger, Podcaster y lo más importante de todo, Papá.

17 thoughts

  1. Andyyyyyyyyyy! Yo estoy postrada con Matteo, Me tiene prendada. Que bellos su bautizo y claro que si, es un dia muy importante en su vida y en la de sus padres.

  2. Es raro que un niño no llore en el bautizo, a mis sobrinos los bautizaron juntos y la función fue doble, yo creo que no querían estar ahí, pero para el resto de la familia fue un gran acontecimiento. Matteo se veía hermoso en el traje y zapatos que le escogieron. Saludos!!!

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