El papá que siempre quise ser

No soy un profesional de la paternidad. Si tengo que ser honesto, soy bastante novato y torpe; y aunque he aprendido algunas cosas sobre ser padre, hay bastantes que me faltan por descubrir… Pero sí siento que poco a poco me estoy convirtiendo en el papá que siempre quise ser.

¿Qué cosas me faltan por descubrir? Pues el intrigante mundo de cómo combinar al bebé a la hora de salir a la calle. Esto es algo en lo que siento nunca voy a ser bueno, porque cuando creo que di con la tecla, mi esposa sencillamente dice: “No”, y lo cambia. Al final, salimos con la ropa que ella eligió y no con la que yo me esmeré por tratar de combinar. Así que no soy el Marie Kondo de los padres.

Otro detallito, minúsculo: creo nunca voy a dominar el arte de cortar esas pequeñitas y frágiles uñitas. Se ve sencillo para la mamá, pero para mí, que tengo miopía, las manos muy grandes y nunca he sido particularmente bueno con una tijera, pues es como desactivar una bomba. El “¿corto el cable blanco o el cable rojo?”, se transforma en “¿cuál uña corto primero?, ¿la del meñique o la del índice?”, “¿y si la corto mal?”, “¿si llora?”, “¿si lo traumo a él o a mí?”. Ya de solo escribir esto e imaginármelo, estoy sudando de los nervios.

¿Y qué es lo que si hago?

Pero no es que soy un papá que no sabe hacer nada, nada que ver. Yo sé, y lo digo con mucho orgullo, cambiar pañales. Me considero, de hecho, un experto. Lo hago con rapidez y con elegancia.

Mis armas son los pañitos húmedos, la vaselina, el pañal nuevo y listo, bebé feliz, sequito y limpiecito. Confieso que la primera vez que me tocó quería salir corriendo, porque nunca voy a entender cómo una cosita tan pequeña puede hacer tan grandes cantidades de popó. O cómo tiene un radar para saber que es el papá quien lo va a cambiar y a quien debe orinar en el proceso.

Aprendí de mis errores y ahora hasta podría dar cursos de cómo cambiar un pañal y no morir (y ensuciarse) en el intento.

¿Y el tetero?

Lo mismo me pasó con el biberón. Pensaba que ese niño se me iba a ahogar. La primera vez que me tocó dárselo, casi que vi un tutorial en Youtube de qué tenía que hacer (casi no, lo vi), y todo salió de las mil maravillas. Eran mi miedo y mi ansiedad, los que me estaban haciendo dudar de mis facultades de papá, primerizo, sí, pero papá igual.

Papá jugando y cargando a su hijo en la calle.
El papá que siempre quise ser

Y ni les digo de la primera vez que lo cargué para ponerlo en la incubadora. Lo primero que pensé después de: “Qué bello es, lo amo con toda mi alma”, fue: “¡Dios mío, que no se me vaya a caer, por favor!”. Realmente una mezcla de sentimientos, una montaña rusa emocional.

No es fácil ser el papá que quiero ser, pero si se puede

Y aquí estoy, he sobrevivido este año. Matteo no me la ha puesto fácil, pero tampoco ha sido un jefe opresor y explotador (no tanto, al menos). Compartimos mucho tiempo juntos, tanto que a veces me han preguntado: “¿Por qué te quedas tu cuidando al bebé, mientras tu esposa trabaja?”, algo a lo que pienso que si fuera cierto, ¿sería algo malo?

Hay muchas convicciones preconcebidas sobre la paternidad. Y sí, es cierto que hay muchos papás que no cambian pañales, no saben dar un biberón y no están muy presentes en la crianza de sus hijos, pero también siento que ese es un paradigma que está cambiando, y aunque estoy claro que yo no lo voy a cambiar, sí soy un promotor de ese cambio.

A final de cuentas, soy el papá que siempre quise ser. Todos los días mi hijo me enseña algo diferente, algo nuevo, una manera distinta de ver las cosas… Tengo el mejor maestro que se puede desear en este camino de ser papá. Y gracias a sus enseñanzas he creado mi propio decálogo para papás.

Estoy aprendiendo a pasos agigantados ¿qué más se puede pedir?

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Creador de Contenido, Conferencista, TEDx Speaker, Blogger, Podcaster y lo más importante de todo, Papá.

23 comentarios en “El papá que siempre quise ser

  1. Me encantó tu post! Entender cómo es la experiencia de un padre y me parece muy dulce que cuides a Matteo no es una tarea fácil. No soy madre y creo que el tema de cortar las uñas me daría mucha ansiedad. Saludos!

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